Artículo comentado por: Carlos Carpio

Publicado en: Diario El Comercio el lunes 25 de mayo del 2015

La mala costumbre de utilizar los espacios públicos para el beneficio particular no es exclusiva de ciertos vecinos limeños, tal como lo denunció El Comercio la semana pasada. Este problema también puede verse en algunos edificios gubernamentales. Recortar las calles y afectar la circulación de las personas, que se ven obligadas a caminar en la pista, es la constante en estos casos de apropiación ilegal del espacio público. Este Diario encontró esta semana tres casos de este tipo.

Un banco que ocupa la vereda.

En el cruce de las avenidas Arequipa y Javier Prado se levanta un edificio de aspecto triangular y al menos 10 pisos de altura. Se trata de una de las 78 sedes que tiene el Banco de la Nación en Lima. Al pasar por allí, Carmen Gonzales toma de la mano a su pequeña hija, mira a todos lados y apura el paso. Ella tiene que transitar por la pista debido a que las rejas de este banco ocupan la vereda:

“Esto ya tiene buen tiempo
así: la vereda entrecortada por
las rejas y la gente yendo por la
pista”. A veces ponen conos rojos
cuando están atendiendo,
pero luego queda en abandono.
¿Te imaginas esto en horas
punta? Es muy peligroso”, dice
la madre de 38 años.

Según la Municipalidad de San Isidro, la autorización para que el banco ponga rejas y ocupe gran parte de la vereda viene desde hace varias gestiones. No obstante, ante nuestra insistencia, precisaron que no se ha encontrado la autorización otorgada al Banco de la Nación para instalar las rejas. La comuna señaló que en agosto el Banco de la Nación se mudaría a su nueva sede en San Borja, y que ahí se instalarán oficinas del Tribunal Constitucional. “A ellos le vamos a exigir que esa vereda regrese a la ciudad”, dijeron voceros del municipio.

El Comercio intentó comunicarse con el Banco de la Nación, pero al cierre de esta edición no hubo respuesta. Así las cosas, por al menos tres meses más los transeúntes que pasen por este sector de San Isidro asumirán el riesgo de caminar junto a vehículos en marcha.

La cochera del ministerio.

En el cruce del Jirón Camaná con la avenida Emancipación, en el Cercado de Lima, está la sede del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP). Su cochera quedó bloqueada por la construcción del carril segregado del Metropolitano, en el 2010. Pero esto no impide que los vehículos del sector entren y salgan del lugar. ¿Cómo lo hacen? En el Jirón Camaná colocaron rampas que permiten que los autos del MIMP suban a la vereda y lleguen a la cochera que se encuentra a unos 30 metros.

IRONÍA
Seguridad del Estado
denunciará penalmente a
vecinos que se apoderen de
espacios públicos ¿Y quién
denuncia al Estado?

“Tenemos muy poco espacio
para caminar por esta parte de
la vereda, pegados al Metropolitano.
Ponen unas rejas para
separarnos de sus autos. Es una
molestia, pero, sobre todo, riesgo.
Aquí siempre hay gente, hay
una estación del Metropolitano
a pocos metros. Más adelante
la vía se vuelve más angosta por
los árboles”, comenta Juan Villalta,
quien trabaja en una farmacia
cercana.

El Comercio ya advertía de esta situación en el 2010. En ese entonces no existía el MIMP, pero sí el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (Mindes). Fuentes de esa institución indicaron que la ocupación de la vereda era admitida por la Municipalidad de Lima. La comuna y el MIMP dijeron que hoy darían una versión sobre este problema.

Calle tomada cerca al Rebag.

El cierre de una cuadra del Jirón Mariscal Miller, en Jesús María, por parte de Essalud y con autorización del municipio distrital, también genera polémica. Con el cierre, el hospital Edgardo Rebagliati unió los edificios destinados a pacientes psiquiátricos con el centro de salud renal. En lo que fue el Jirón Miller, Essalud construyó un estacionamiento
para sus pacientes. La entidad indicó que se tomó esa medida para facilitar el traslado entre ambientes de los pacientes y hacer fluido el tránsito de sus ambulancias. Vecinos afirmaron a El Comercio que, pese a las rejas y tranqueras ahí puestas, sí se puede circular a pie por el Jirón Miller. No obstante, indicaron que cuando se cierra tienen que caminar más y por lo general no se les explican los motivos del cierre.
Para Carlos Carpio, abogado especialista en tema municipales, las calles, veredas y parques son bienes de dominio público, inalienables e imprescriptibles.

“Ninguna autoridad distrital
está autorizada a entregar
espacios públicos bajo ningún
título o convenio a nadie,
ni siquiera al Estado para su
uso particular. Tampoco debe
mantener vigentes convenios
de cesión porque son actos absolutamente
nulos. Si lo hacen
incurren en delito de abuso de
autoridad e incumplimiento de
deber funcional, ambos penados
con hasta dos años de cárcel
y automática inhabilitación
en el cargo. Cualquier vecino
puede hacer la denuncia”, manifestó
Carpio a El Comercio.

El abogado agregó que, para entregar una calle o parque a alguien, previamente debe desafectarse su uso público, siguiendo un trámite muy estricto que solo la Municipalidad Metropolitana de Lima está autorizada a hacer.