Por Humberto Medrano, publicado en el diario El Comercio del 23 de noviembre de 2016.

Para calificar un ingreso como renta y aplicar el impuesto, nuestro ordenamiento legal recoge básicamente dos teorías. En una, solo tiene esa naturaleza la utilidad periódica derivada de una fuente durable (renta producto) y en el caso de las empresas, cualquiera que se derive de operaciones con otros particulares (flujo de riqueza).
De otro lado, la ley también ha previsto el modo en que debe cuantificarse la materia imponible. Así, en la enajenación de bienes se señala que la renta bruta está dada por la diferencia entre el costo computable de los mismos y la suma obtenida por la operación. (Ver más …)

HMC_23-11-2016