Terremotos en el Perú: una revisión necesaria de las coberturas de seguro
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Introducción
Los terremotos no son un riesgo remoto para el Perú. Por el contrario, el Instituto Geofísico del Perú ha advertido reiteradamente sobre la posibilidad de que ocurra un sismo de gran magnitud debido a la acumulación de energía generada por la interacción de las placas tectónicas de Nazca y Sudamericana.
Los recientes eventos sísmicos ocurridos en distintos países de Latinoamérica han vuelto a poner este tema en agenda. Como consecuencia, muchas personas han comenzado a revisar sus planes de contingencia, preparar mochilas de emergencia y adoptar medidas preventivas para proteger la vida y la salud de sus familias.
Sin embargo, existe una pregunta que suele quedar relegada hasta que ocurre el desastre: ¿estamos realmente protegidos frente a las consecuencias económicas de un terremoto?
Para muchas personas y empresas, la respuesta parece sencilla: "sí, tengo un seguro". No obstante, la experiencia demuestra que contar con una póliza no siempre equivale a estar adecuadamente protegido.
El error más común: asumir que cualquier seguro cubre todo
Desde la perspectiva de quienes participamos en la atención de siniestros, es frecuente descubrir, después de ocurrido el evento, que determinadas pérdidas no estaban cubiertas o que las sumas aseguradas resultaban insuficientes para afrontar los daños efectivamente sufridos.
En consecuencia, la pregunta relevante no es únicamente si existe una póliza vigente, sino si las coberturas contratadas responden adecuadamente a los riesgos que se pretende transferir.
Esta reflexión resulta particularmente importante porque los contratos de seguros suelen ser percibidos como documentos complejos y extensos, cuya revisión en detalle muchas veces es postergada por el asegurado hasta que ocurre el siniestro. Precisamente por ello, vale la pena identificar algunos aspectos esenciales que tanto personas como empresas deberían revisar periódicamente en sus programas de seguros.
¿Qué deberían revisar las personas?
Para las personas naturales, los seguros que normalmente podrían verse involucrados ante un evento sísmico son el seguro de vivienda, el seguro asociado al crédito hipotecario y, en determinados casos, el seguro vehicular.
Más allá de las características particulares de cada póliza, existen cinco preguntas básicas que todo asegurado debería formular a su aseguradora o corredor de seguros:
- ¿La póliza cubre expresamente daños ocasionados por terremoto y otros fenómenos naturales asociados?
- ¿La suma asegurada refleja el valor actual de reconstrucción o reposición del bien asegurado?
- ¿Qué deducibles y límites resultarían aplicables en caso de un siniestro de esta naturaleza?
- ¿Existen exclusiones relevantes que podrían restringir la cobertura?
- ¿Cuál es el plazo y procedimiento para reportar el siniestro a la aseguradora?
En el caso de los seguros de vivienda, resulta especialmente importante verificar si la cobertura se extiende a los bienes contenidos dentro del inmueble, tales como mobiliario, equipos electrónicos, electrodomésticos y demás bienes personales. No es raro encontrar situaciones en las que la estructura del inmueble se encuentra asegurada, mientras que su contenido carece de protección.
Asimismo, conviene revisar si la póliza contempla coberturas complementarias, como gastos de alojamiento temporal o remoción de escombros, que pueden resultar fundamentales mientras se realizan labores de reparación o reconstrucción.
Por otro lado, quienes cuentan con un crédito hipotecario deberían verificar si el seguro exigido por la entidad financiera resulta suficiente para cubrir el costo real de reconstrucción de la vivienda y conocer las condiciones y limitaciones específicas de dicha cobertura.
En los vehículos financiados, también resulta recomendable verificar si la indemnización por pérdida total se destinará prioritariamente a cancelar el saldo pendiente del crédito vehicular y qué ocurrirá en caso el monto indemnizado sea inferior al valor adeudado. Esta situación puede generar contingencias económicas relevantes para el propietario.
¿Qué deberían revisar las empresas?
Para las empresas, las implicancias de un terremoto suelen ir mucho más allá del daño físico a sus instalaciones. Una afectación severa puede comprometer la continuidad de las operaciones con la consecuente pérdida de ingresos (lucro cesante), generar reclamaciones de terceros e incluso poner en riesgo la viabilidad financiera del negocio.
Por ello, resulta recomendable revisar, al menos, tres coberturas fundamentales: seguro multirriesgo, responsabilidad civil y lucro cesante.
1. Seguro Multirriesgo o Property All Risks: Esta cobertura constituye la principal herramienta de protección patrimonial de la empresa. Algunas preguntas clave son:
- ¿La suma asegurada refleja el costo actual de reconstrucción o reposición de los activos?
- ¿La póliza cubre expresamente daños causados por terremoto y fenómenos asociados?
- ¿Existe riesgo de infraseguro y cuáles serían sus consecuencias sobre la indemnización?
- ¿Se encuentran incluidos todos los activos críticos del negocio, tales como edificios, maquinaria, equipos e inventarios?
- ¿Cuál sería el deducible aplicable y qué porción de las pérdidas tendría que asumir la empresa con recursos propios?
2. Seguro de Responsabilidad Civil: Un terremoto también puede generar responsabilidades frente a terceros, especialmente cuando el colapso o deterioro de instalaciones ocasiona daños personales o materiales. En este sentido, conviene evaluar:
- ¿La póliza cubre daños a terceros derivados de eventos sísmicos?
- ¿Existen exclusiones o limitaciones relacionadas con fenómenos naturales o eventos catastróficos?
- ¿Los límites de indemnización son consistentes con la exposición real del negocio?
- ¿Se encuentran cubiertos daños personales, materiales y perjuicios consecuenciales reclamados por terceros?
- ¿Los gastos de defensa legal se encuentran cubiertos y cómo impactan los límites de la póliza?
3. Seguro de Lucro Cesante: Muchas empresas podrían recuperarse de los daños materiales ocasionados por un terremoto, pero no necesariamente de una paralización prolongada de sus operaciones. Por ello, es recomendable preguntarse:
- ¿La suma asegurada refleja adecuadamente los ingresos y gastos actuales de la empresa?
- ¿El período máximo de indemnización sería suficiente para recuperar completamente la operación?
- ¿Qué condiciones deben cumplirse para activar la cobertura?
- ¿Se cubren gastos extraordinarios destinados a acelerar la recuperación del negocio?
- ¿La cobertura responde ante interrupciones ocasionadas por daños sufridos por proveedores, clientes estratégicos o infraestructura crítica de terceros?
Una revisión preventiva vale más que una discusión posterior
Una parte importante de las controversias entre asegurados y aseguradoras no surge necesariamente por la inexistencia de cobertura, sino porque las expectativas del asegurado no coinciden con los términos efectivamente contratados.
La ocurrencia de un terremoto no es el momento para descubrir las limitaciones de una póliza. Formular estas preguntas hoy a su corredor de seguros o aseguradora puede ayudar a identificar brechas de cobertura y fortalecer la capacidad de recuperación financiera tanto de las personas como de las empresas.
La pregunta no es si ocurrirá otro terremoto, sino si estamos preparados para afrontar sus consecuencias. Contar con un seguro es un buen comienzo. Verificar que las coberturas contratadas respondan efectivamente a los riesgos que enfrentamos puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida y una crisis financiera de largo plazo.
Porque tener una póliza no siempre significa estar suficientemente asegurado. Y quizá este sea un buen momento para comprobarlo.
Finalmente, si usted o su empresa no cuentan con alguna de las coberturas descritas, este puede ser un momento oportuno para evaluar su contratación. El mercado asegurador peruano ofrece diversas alternativas para proteger el patrimonio, la continuidad de los negocios y la estabilidad financiera ante uno de los riesgos naturales más relevantes de nuestro país.